Las expectativas eran muchas, por la crisis, por la polémica con la feria mexicana MACO, por el tema del IVA… y este año con cambio de fecha ARCO era esperado como un barómetro no solo del mercado del arte en España, sino del entusiasmo del sector y, sobre todo, de sus propias posibilidades para regenerarse. Recién abierto para los profesionales parece ser que el éxito ha sido general. Todos, artistas, coleccionistas, galerías y crítica, parecen coincidir en que estamos ante una de las ediciones mejor montadas y más interesantes de los últimos años. Sobre todo un ejemplo de cómo se puede renovar y reinventar una feria a pesar de la situación extrema que se vive en España. Naturalmente, en los pasillos de ARCO se oyen comentarios de todo tipo, y eso que solo pasan todavía los profesionales (término tan laxo como extraño visto lo visto) y que en los stands se puede ver casi de todo. Triunfo de la pintura y nombres con aportaciones excelentes – algunos de origen mexicano como Hendrix, Lozano Hammer y Mathias Goeritz (antesala de la inminente exposición en el Reina Sofía del arquitecto mexicano de adopción). También, lógicamente y como todos los años, hay quien prefiere llamar la atención mediáticamente y este año ha sido la galería T-20 con un espectáculo en vivo innecesario y cuyo objetivo es ser el centro de atención y que paradójicamente con la actitud de sus directores refuerzan aquello de “cualquier cosa es arte, por lo tanto el arte actual es cualquier cosa”. Una lástima y un error, aunque salga en la tele y en todos los periódicos. En conclusión, y aunque ya sabemos que una feria es un mercado en esencia, felicitaciones al director y su equipo y suerte a todos los participantes. Y felicitarnos de que ARCO y por ende Justmadrid y La New Fair se refuercen y generen una red de ferias estables y atractivas para todos.