La Maison Europénne de la Photographie renueva todas sus salas con la inauguración simultánea de seis exposiciones. Todas son muestras individuales, aunque sus premisas muy diferentes. Por un lado, Décalages de Yuki Onodera, donde explora cuestiones sobre el sentido de la fotografía, para qué se realiza y su práctica actual. A modo de collages, las imágenes de Onodera superponen personajes y espacios casi irreales, desfragmentados de su sentido original. El blanco y negro se repite desde Onodera a Gérard Rondeau, que expone Au bord de l´ombre, un proyecto sobre Francia y su sociedad, tema que ha interesado desde siempre al artista. La fotografía concebida como acción y vehículo de mostrar lo más característico de un lugar y de las personas que lo habitan. Luiz Mauro, artista brasileño, muestra por primera vez sus imágenes cercanas a la pintura, algo que ha explorado en varios de sus trabajos. La relación entre ambas disciplinas se aborda desde la propia temática y sobre todo con la técnica. Lydia Flem ahonda en la idea de lo imaginario, la fantasía y lo irreal en Journal Implicite, donde la autobiografía tiene especial importancia en su trabajo.

El toque de color lo pone Harry Gruyaert, fotógrafo que lo utiliza con fin emocional, con un sentido sensual y como medio para transmitir sensaciones. Toma del color su dimensión puramente creativa, la percepción emocional, no narrativa y la influencia del mundo gráfico. Es su primera retrospectiva en la Maison Europénne de la Photographie. Por último, el centro relee el trabajo en fotografía y vídeo de Denis Darzacq, centrado en sus series producidas en contacto con personas con discapacidad. (Varias exposiciones en la Maison Europénne de la Photographie, París. Del 15 de abril al 14 de junio).


Imagen: Gérard Rondeau. Detalle de una de las fotografías de la serie Au bord del´ombre.