El Louvre Lens acaba de abrir sus puertas al público, diez años después de que el extinto gobierno del presidente Chirac planteara el proyecto. En un flamante edificio realizado por el estudio de arquitectura SANAA, el nuevo Louvre está ubicado sobre una antigua mina de carbón y, en una única planta, exhibe la esencia reducida de la colección del gran Louvre de París.

En un espacio diáfano y alargado, radiantemente blanco y transparente, dividido en seis módulos, pueden verse expuestas obras de la antigua Babilonia, Egipto, Grecia y Roma, la Edad Media, Renacimiento, Barroco y así hasta llegar, en una sola mirada, al siglo XIX. Los siete departamentos que configuran el Louvre parisino tienen presencia en este nuevo museo y aunque la colección es semipermantente, y muchas de sus piezas rotarán cada año, gran parte de las obras con las que se ha abierto el museo permanecerán en él durante cinco años. Y, dado que la pintura más emblemática del museo La libertad guiando al pueblo de Delacroix ha viajado a Lens, se espera que el número de visitantes ascienda hasta los 700.000 en su primer año.

De este modo una población con una tasa de paro del 16% espera ser regenerada gracias a este magnífico proyecto ya que, si se repite lo ocurrido con el Pompidou de Metz, la inversión en este caso habrá merecido la pena ocurriendo algo similar al famoso “efecto Guggenheim” en Bilbao.

Pero además, a nivel museográfico y arquitectónico, Lens se ha concebido como un espacio de experimentación en el que unas medidas más modestas y un número de piezas mucho más abarcables que las de París, posibilitarán a los miembros del equipo del museo juegar y probar opciones hasta ahora inviables. El nuevo Louvre de Lens acaba de abrir sus puertas, pero ya se ha convertido en una visita imprescindible.

Imagen: Vista del interior de la gran galería del nuevo Louvre en Lens.