Rosa Olivares

Las preguntas más sencillas encierran los mayores misterios. Igualmente todo el universo cabe en una pequeña semilla, y esa semilla es el origen de todo lo que cabe en la imaginación. Más allá de nosotros no hay nada, pero nosotros somos el espejo de todo lo exterior. La belleza está en la verdad y en la sencillez… estos parecen ser los lemas básicos del trabajo y de la vida de Eugènia Balcells. Su último trabajo llega a Madrid, casi por la puerta de atrás, en silencio y, como no podía ser menos, a lo grande. Llega a Tabacalera en una exposición, Años Luz, que reúne las instalaciones Frecuencias y Universo, junto a la proyección de la película Vislumbrar el Universo y el mural Homenaje a los elementos. Reciente ganadora de la Medalla de Oro de las Bellas Artes, Eugènia Balcells sigue siendo una asignatura pendiente en el panorama de la creación española, tal vez porque ella y su trabajo se escapan entre los dedos como cuando queremos apresar el agua del mar o la arena de la playa.

En esta mega exposición, comisariada por Eulalia Bosch (cómplice desde hace ya muchos años de la artista) asistimos al misterio del Universo, viajamos a una velocidad imposible hasta los límites humanos y tecnológicos. Ciencia y arte son una pareja de difícil relación, sobre todo para un público que cada vez entiende menos la ciencia y el arte, dos territorios tan sencillos como inalcanzables. Balcells nos acerca de la mano de la belleza y de la genialidad al Universo, a nosotros mismos, porque en definitiva todo habla de lo mismo. Una ocasión que no debemos desaprovechar y que debería estar abierta permanentemente para ilustrar, enseñar y admirar a todos los que somos y los que seremos. Hasta el 18 de noviembre.

Imagen: Vista de la instalación Universo de Eugènia Balcells en Tabacalera, Madrid.