Los personajes que crea Anne-Marie Schneider forman parte de un universo misterioso en el que se construyen, se deshacen, aparecen proyectados en el paisaje, sus cuerpos se desarman y se rearman en pequeños fragmentos. Schneider realiza un esbozo autobiográfico a través de su trabajo y a través de trazos que evocan la escritura gestual. Para ello hace uso de la fábula, el humor negro, la sátira y lo absurdo para plasmar las situaciones diarias y los objetos banales que componen su obra, una obra que tiene de improvisado lo mismo que de calculado y de precisión. Su trabajo puede verse ahora en el Museo Reina Sofía, hasta el 20 de marzo de 2017, una exposición que muestra la evolución artística de Schneider desde que comenzara haciendo gala de una sobriedad lineal hasta que empezó a hacer uso del color a finales de los años noventa. La artista francesa dio sus primeros pasos con el color utilizándolo únicamente como relleno, pero posteriormente lo adoptó como un elemento más –e incluso principal– en su trabajo, lo que le permitió ampliar su repertorio temático, como hizo con la fábula La bella y la bestia en 2009.

Pero en 1996, Schneider se desmarca de las obras más introspectivas y produce una serie sobre el desalojo de los sin papeles de Saint-Bernard. Esta serie, una de las más importantes en el trabajo de la francesa, se puede ver en la exposición junto a las cuatro películas que ha realizado trasladando el dibujo y el grafismo a la gran pantalla. Anne-Marie Schneider forma parte de colecciones francesas como las del Musée d’Art moderne de la Ville, Centre Pompidou y Fonds national d’art contemporain de París; FRAC Picardie de Amiens, y FRAC Provence Alpes Côte d’Azur de Marsella. Del mismo modo, está presente en colecciones en Holanda y en Estados Unidos.

(Anne-Marie Schneider en el Museo Reina Sofía. Del 16 de noviembre al 20 de marzo de 2017)