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El jurado destacó la capacidad de Alejandro Aravena (Chile, 1967) en dar “oportunidades económicas a los menos privilegiados” y “proporcionar espacios públicos de bienvenida”. Este arquitecto, premiado con el Pritzker 2016, ha creado una nueva filosofía de construcción y diseño. La pieza fundamental es involucrar a las familias, residentes, vecinos… a la comunidad en la propia construcción de sus viviendas. De esta forma, no sólo se reducen costes sino que se les permite ampliar y mejorar sus casas con el paso del tiempo. Al reto del éxodo hacia la ciudad de millones de personas, la falta de espacio y recursos, Aravena responde con innovación y simplicidad en sus diseños.