Una de las figuras que no dejan de ser reseñadas y recordadas en el arte contemporáneo es Louise Bourgeois (1911-2010). Quizá por su tardío reconocimiento, la artista francesa es objeto de grandes retrospectivas, como la que ahora le dedica el Moderna Museet de Estocolmo. Su influencia crea un puente entre el modernismo y el arte contemporáneo, llegando incluso hasta las prácticas actuales. Louise Bourgeois – I Have Been to Hell and Back es la mayor exposición dedicada a la artista en Suecia y muestra, por vez primera, muchas piezas nunca vistas. A la entrada nos da la bienvenida Maman, una de sus esculturas más icónicas, la monumental araña que en España podemos ver en el Museo Guggenheim de Bilbao. Las obsesiones de Bourgeois, plasmadas en su obra, tienen una importante dimensión psicológica, que toma como referencias su experiencia familiar y la relación entre sus padres. Iris Muller-Westermann, comisaria de la exposición, considera el trabajo de la artista como “complejo y radical al mismo tiempo”. Los roles que desempeñaba en vida se plasman también en sus piezas, como la artista, la madre y la esposa.

Esta exposición incluye unos 100 trabajos, entre esculturas, pinturas, instalaciones y obras en papel. Para ahondas mejor en el proceso creativo de la artista, Louise Bourgeois – I Have Been to Hell and Back no se rige por un criterio cronológico, sino que organiza las nueve salas por temas. Sin duda, una gran oportunidad para acercarse más de cerca al trabajo de Bourgeois; y para quienes no puedan verla en Suecia, la muestra viajará al Museo Picasso de Málaga el próximo junio. (Louise Bourgeois – I Have Been to Hell and Back, Moderna Museet, Estocolmo. Del 14 de febrero al 17 de mayo de 2015).


Imagen: Louise Bourgeois. The Birth, 2007.