OPINIÓN

Una vez pasada esta semana en la que Madrid ha sido una ciudad dividida en cinco ferias, podemos hacer un breve balance de la situación. Porque en las ferias se oye mucho, se ve bastante y se aprende de todos, si se tiene ganas de aprender algo, claro está. En primer lugar, decir que ARCO se vuelve a reafirmar como la principal e indiscutible feria de arte actual en España. Todos sabíamos que Carlos Urroz podría recuperar la feria pero no pensábamos que en este primer año, apenas unos meses de trabajo, él y su equipo serían capaces realmente de presentar una feria tan profesional, seria y bien armada; el programa de coleccionistas ha funcionado y los coleccionistas han comprado en la feria, no los han mareado con visitas aquí y allá, sino que han comprado ante la sorpresa de algunas galerías españolas que han visto como belgas, holandeses, franceses y americanos les arreglaban una feria a la que venían con más miedo que vergüenza. Las instituciones, sin presupuesto, y los coleccionistas españoles, preocupados por la economía local y sus cuentas particulares, esta vez no hubieran podido sostener el mercado de ARCO.


Muchos han caído en la cuenta de que el mercado no son las instituciones culturales, sometidas a vaivenes políticos de todo tipo, sino el particular que echa mano de chequera y paga casi inmediatamente lo que quiere comprar.
Gran sorpresa cuando al día siguiente de la venta, durante la misma feria, los galeristas veían como las transferencias llegaban a sus cuentas pagando obras que aún estaban expuestas en la feria. Ese es el coleccionismo que hace mercado.


En segundo lugar Just Madrid, en un edificio del centro de la ciudad, en un entorno super pijo, se posiciona como la segunda feria de Madrid, con una oferta joven y con gran afluencia de público y, al parecer, con muchas ventas, las suficientes para que los expositores quieran volver y para que algunos hagan doblete con ARCO (acaparando espacios en las dos ferias a la vez, mientras otras galerías no pueden entrar en ninguna). En definitiva todos contentos, o al menos la mayoría. De las otras ferias realmente poco se ha hablado, muy escasas de público y de movimiento, parece que las ventas tampoco han faltado pero el ambiente se veía más serio y sombrío.


Pero en las ferias se habla de todo, aunque no todo se pueda contar por escrito. En general se ha hablado mucho del malestar por las políticas culturales, de la preocupación por la falta de presupuestos públicos; se habla en todos los foros de la programación y sobre todo de lo que no se programa y no se hace en el Reina Sofía; de las compras del Ministerio de Cultura en ARCO, realizadas por algunos directores y exdirectores de museos cuyos nombres nunca se han facilitado oficialmente a los medios; de la agitación dentro de ADACE (la asociación de directores de museos de España); de los problemas que Art Basel está teniendo este año con galerías, artistas y revistas que no van a estar presentes en esta próxima edición. Y se ha hablado también de la excelente exposición de Jeff Wall que podremos ver en Santiago de Compostela, en el CGAC el próximo noviembre, y de por qué no se podrá ver ni en Madrid ni en Barcelona, siendo como es una excelente muestra de difícil repetición. Y de muchas más cosas que hacen que las ferias, como mercado que es a fin de cuentas, tengan tanto interés para todos.