Javier D. Box

En esta 28ª edición del máximo galardón que se concede al Cine Español, pasará a la historia para los amantes de las estadísticas y los chascarrillos, pues los hubo a pares. Para empezar figurará como la primera edición en la que el máximo representante de Cultura (es decir el ministro/a en cuestión) faltó a una cita que debería figurar como sagrada en su agenda (por la cual cobra además su sueldo). Seguirá figurando (esto no es novedad) como una gala en la que todo hijo de vecino manifestó su disconformidad con elija el motivo que prefiera: que si los ERE a los empleados de Coca-Cola, que si la subida del IVA, la falta de ayudas al sector, la ley del aborto, los desahucios…etc;la novedad es que no ya sólo se manifestaron dentro de la gala, sino que esta vez el ciudadano de a pie podía apilarse a la entrada del recinto donde se celebraba, para desplegar todo tipo de pancarta reivindicativa. Pues vale.
Metiéndonos de lleno en lo puramente cinematográfico, mencionar de nuevo más datos para el anecdotario, en un año donde no había ni una sola película claramente favorita, aunque estuviera la cinta que se envió para nuestra representación a los Oscar 15 años y un día, de Gracia Querejeta que optaba a 7 galardones no llevándose ninguno. De igual guisa se fue La gran familia española que con 11 nominaciones sólo consiguió rascar 2 “cabezones”, canción y actor secundario para Roberto Álamo. La película que más Goyas acaparó esta noche fue para el aquelarre de Alex de la Iglesia en Las brujas de Zugarramurdi consiguiendo 8 de las 10 a las que optaba, siendo otro dato significativo que siendo la mas galardonada, era la película que no optaba a los premios gordos, es decir, a mejor director y película; si se llevó aparte de casi todos los técnicos el de actriz secundaria para una Terele Pávez que rompía una racha de 4 nominaciones anteriores, siendo además obviada con dos menciones que debieron ser cantadas pero que nunca se materializaron, a saber El día de la bestia y La Celestina; en ésta su quinta nominación alcanza el tan deseado galardón. Gran ovación en la sala y todo el público en pie para la eterna Régula de Los santos inocentes.
De igual modo hubo grandes aplausos para uno de los grandes cineastas españoles a quien se le rendía esta noche homenaje a toda una carrera, con el Goya de Honor, a Jaime de Armiñán (quien fuera nuestro doble representante en los Oscar por Mi querida señorita, 1972 y El nido,1980).
La ceremonia fue trascurriendo entre premiados varios, chistes sin gracia, un presentador casi inexistente, con recurridos gags ya muy vistos donde se mencionaban los títulos que optaban a mejor película, un Goya para Javier Pereira por Stockholm a mejor revelación para este actor que lleva ya más de veinte títulos a sus espaldas (que me expliquen las reglas de este apartado por favor), en el apartado de película iberoamericana subió media plantilla de la película finalmente ganadora, la venezolana Azul y no tan rosa de Miguel Ferrari desbancando a las favoritas, la argentina El médico alemán de Lucía Puenzo o la chilena Gloria de Sebastián Lelio. Más difícil estaba la película europea, pues todos los títulos eran realmente significativos de un año magnífico, llevándose el gato al agua Michael Haneke por su multipremiada Amor.
Aplausos, reivindicaciones, más aplausos y llegamos al momento más emotivo de toda gala, aquel en el cual se recuerda a los que ya no están entre nosotros, un año de enormes pérdidas para nuestra cinematografía (Alfredo Landa, Maria Asquerino, Amparo Rivelles, Sara Montiel, Pepe Sancho, Constantino Romero, Elías Querejeta o Bigas Luna entre otros). Y vamos terminando este repaso con La herida, film duro y de bajo presupuesto que de 6 logra 2 galardones para su director novel Fernando Franco y para la mejor actriz del año, Marian Álvarez. Finalmente el gran resarcimiento de la noche fue a parar a la cinta Vivir es fácil con los ojos cerrados pues de un plumazo se solventa a dos de los grandes olvidados en esto de los premios, mejor actor para Javier Cámara que lo consigue con ésta su sexta nominación, y para su director y guionista David Trueba que hasta ahora llevaba más de una decena de nominaciones sin premiar (que va desde director novel, guionista tanto original como adaptado, director y documentalista, incluyendo incluso una nominación como canción), así queda por tanto la quiniela finalizada, de 7 un total de 6 galardones incluyendo los ya mencionados actor, guión original, director, película; se les suma banda sonora y actriz revelación para la joven Natalia de Molina.