Cuando creíamos que Ai Weiwei había agotado su capacidad para aparecer en los medios, una vez más el artista chino se ha superado a sí mismo hasta el punto de que parece imposible dejar de hablar de este peculiar personaje. Primero fueron sus fotos, tras ser maltratado por la polícia china, en Twitter; luego las pipas tóxicas que exhibió en la TATE, acto seguido su dentención y su liberación y la polémica multa por evasión de impuestos a la que le condenó el gobierno chino. Después vino la colecta de casi 900.000 dólares que el artista logró gracias a los donativos que sus admiradores le enviaron, a continuación Wei decidió publicar en Youtube un
vídeo bailando y cantando una canción antigubernamental en clave y, ahora, tras una nueva acusación del gobierno chino por apología de la pornografía (tras aparecer unas fotos de Zhou zhou en las que posan el artista, su mujer y unas amigas desnudas), sus fans también se desnudan y le envían y le twittean las fotos como protesta. Ai Weiwei ha declarado que esto es otro intento para intentar desacreditarle y ridiculizarle algo que parece cada vez más difícil de hacer, gracias a las reacciones de sus fieles seguidores.

Paradójicamente, y por motivos similares aunque mucho más serios, está sufriendo el acoso de los medios Aliaa Magda Elmahdy, una bloguera egipcia que tras publicar unos autorretratos desnuda en su web para protestar por el puritanismo y la falta de libertad sexual y corporal en su país se ha visto inmersa en medio de la polémica política. La joven quería, en el contexto de la revolución, reclamar su libertad de acción y expresión pero no sólo ha recibido por ello duras críticas e insultos de los partidos conservadores, sino que también los ha obtenido de los partidos de izquierda siendo acusada de degradación y protitución. Y es que parece que la polémica y la revolución han llegado pero, por lo visto, no lo han hecho de la misma forma para todos.