2,4 millones de dólares es nada más y nada menos la cifra que el Gobierno chino reclama finalmente al artista Ai Weiwei. Una cifra que debe pagar en dos semanas y que se suma a los 81 días que el artista estuvo detenido por evasión de impuestos. Impuestos que ascendían aproximadamente a unos 770.000 dólares, y que según Ai no son sino una nueva forma de ahora seguir acosándole moralmente. Tanto Weiwei como su abogado han insistido en todo momento en que nunca se evadieron los citados impuestos y que esta reclamación es una nueva represalia para mantener aislado al artista al que se considera un disidente y una amenaza para el gobierno. De hecho Ai ha insistido en que durante su detención nunca se aludió a esos impuestos y que en los interrogatorios todas las preguntas trataban sobre su trabajo, sus ideas y sobre una posible relación con las revueltas árabes dado que el régimen chino teme que la agitación en estos países pueda ser contagiosa. Por el momento Weiwei ha declarado que le parece una medida injusta y que no sabe cómo hará frente a la multa, planteándose incluso vender la casa paterna. Este último dato, declarado por el propio artista, tampoco cuadra del todo en toda esta historia si tenemos en cuenta que Ai Weiwei es uno de los artistas vivos más cotizados y el número 1 en la lista de los más poderosos que cada año publica ArtReview. Pero además la semana pasada Weiwei inauguró en Taipei la mayor muestra antológica que le han dedicado hasta el momento Ai Weiwei absent. Una selección de 21 trabajos desde 1983 hasta la actualidad, reunidos con un título que precisamente alude a su detención a la ausencia del artista por su arresto domiciliario a la apertura y montaje de la muestra.