La obra de Maurizio Cattelan (Pádova, 1960) consiguió desde el principio convertirse en una llamada de atención a la hipocresía social. Sus esculturas, aclamadas y criticadas por igual, abrieron la puerta a otros artistas que vieron que era lícito utilizar la ironía, la caricatura y una cierta crítica intelectual disfrazada de burla en las obras de arte para vincularlas más directamente con las problemáticas de nuestra época. Sus obras se han expuesto en los principales museos del mundo y son, siempre, un éxito seguro, sobre todo para un público ávido de poder vincularse directamente con el arte actual. Ahora le ha tocado al mundo de las subastas, donde contra todo pronóstico, ha batido todas las expectativas con la obra Him (Él), una escultura de cera del dictador Adolf Hitler. Aunque realizada en 2009 ha sido vendida este año en la última subasta de Christie´s por 15 millones de euros, una cifra que ha superado con creces las cifras que presagiaban los expertos.

La escultura muestra al líder nazi de rodillas, con un cuerpo y tamaño más propio de un niño, con rostro serio y vestido de traje. El comprador es anónimo y en palabras del vicepresidente de la famosa casa de subastas, Loic Gouzer, la obra de Cattelan ha conseguido “representar el mal encarnado bajo un manto de inocencia”

 

No es la primera obra que despierta tantas críticas como seguidores. En 1991 expuso La Nona Ora, la Novena Hora en la que la figura de Juan Pablo II quedaba aplastada contra el suelo tras la caída de un meteorito en El Vaticano. La obra fue vendida por dos millones de liras. Tras ser nombrado honoris causa de la facultad de Sociología de Trento, regaló a la universidad un burro bajo el título Un burro entre doctores. Otras obras, como Trosky, un caballo colgado del techo o Not Afraid of Love, un elefante con una manta, son algunas de sus creaciones.