La artista Nancy Holt ha fallecido el pasado 8 de febrero en Nueva York. Conocida principalmente por sus obras site-specific de grandes dimensiones, propias del Land Art, aunque también realizó vídeos, fotografías, instalaciones, y varios libros de artista. Su carrera ha estado siempre a la sombra de la de sus contemporáneos y compañeros: como ella, Robert Smithson –su marido– Michael Heizer o Walter de Maria, eran también artistas y se dedicaron también al Land Art pero, además, eran hombres.
Para Holt, su trabajo era una respuesta al paisaje mediante la cual explorar los conceptos de espacio, tiempo y luz, así como la compleja relación del cielo y la tierra. Sus obras investigan los procesos de percepción, generando contrastes entre las experiencias de pertenencia y desarraigo, y jugando con geografías mentales que se superponen sobre el terreno tangible. Un buen ejemplo de ello es su famosa obra Sun Tunnels, completada en 1976, que se compone de cuatro gigantescos tubos de cemento orientados hacia los amaneceres y atardeceres de los solsticios de verano e invierno. La parte superior de cada tubo está perforada con pequeños agujeros por lo que, durante el día, la luz del sol puede entrar en ellos y, al recorrer su interior, proyectar las constelaciones Draco, Perseo, Columba y Capricornio.
En los últimos años, varias instituciones han comenzado a reconocer la obra de Holt. Exposiciones como Nancy Holt: Sightlines, una muestra retrospectiva itinerante, o su inclusión en Ends of the Earth – Land Art to 1974 del MOCA de Los Ángeles, así como el premio recibido por toda su carrera en el International Sculpture Center, comienzan a querer recordar a una de las grandes olvidadas por la Historia del Arte.
Imagen: Nancy Holt. Sun Tunnels, 1976.