El cine de Chantal Akerman (Bruselas, 1950) queda ya como herencia de una de las pioneras en la gran pantalla en el cine feminista; la cineasta moría a los 65 años en París. Su cine se caracterizó por una ruptura con la narrativa clásica y lineal, con frecuentes elipsis a modo de metáforas que hablaban de cuestiones identitarias como su origen judío o la situación de la mujer. Fue precisamente este tema el que la encumbraría, aludiendo con frecuencia a mujeres solitarias, sufridoras y valientes, que en sus películas se convertían en algo más, en una voz propia.

En 1975 estrenaba Jeanne Dielman, 23 quai du Commerce, 1080 Bruxelles, considerada su gran obra y todo un manifiesto de su posición feminista; la protagonista, una mujer viuda, hace las tareas del hogar monótonamente antes de recibir a los clientes con los que se prostituye para poder mantener a su hijo. Tras esta película le siguieron un buen número de títulos (rodó más de 50), como Je, tu, il, elle (1976),News from home (1976), Los encuentros de Ana (1979) o Nuit et jour (1991), además de otros filmes en los que la soledad, el exilio, la religión o la sexualidad son el tema central.
Su declara pasión por el cine de Michael Snow, Jonas Mekas o Jean-Luc Godard la convirtieron en una maestra del género, que dominaba a la perfección pese a que en los últimos años sus películas no tuviera el reconocimiento merecido.