La banda de punk y colectivo artístico Pussy Riot ha revolucionado con una de sus acciones, y con su posterior detención y juicio, el ambiente político ruso. Encarceladas violentamente el pasado mes de febrero por llevar a cabo en la iglesia del Cristo Salvador en Moscú una performance en la que cantaban a la virgen María, en mitad de la iglesia, su hit Holy Shit, Shit, Shit en contra del actual presidente Vladimir Putin; este colectivo de jóvenes rusas han captado la atención de toda la prensa internacional no sólo por la originalidad y desenfado de sus puestas en escena (ropas y máscaras de colores, canciones blasfemas, lugares emblemáticos…) sino por sus reivindicaciones políticas.

A pesar de que en el vídeo de la acción se aprecia un tono humorístico y desenfadado en su intervención, tres de los miembros de esta banda llevan detenidas y aisladas cinco meses y, dada la trascendencia que ha tenido su acción en el país, se enfrentan a una pena de más de siete años de cárcel. Un castigo severo y desmedido que demuestra el poco sentido del humor del Gobierno ruso ya que además, no es la primera vez que emprende acciones excesivas contra grupos de acción similares.

Imagen: Las Pussy Riot en la Iglesia del Cristo Salvador en Moscú, febrero de 2012.