Desde hace un tiempo es habitual que los medios publiquemos informaciones sobre artistas que se demandan entre sí por “copia” o por infringir los derechos de autor o “copyright”. Fueron sonados los casos de Richard Prince, Jeff Koons o Ryan McGinley entre otros pero, ahora, un juzgado británico ha ido más allá y ha declarado que es ilegal “recrear partes de una composición de una imagen ya existente, incluso si la creación resultante de este uso no es una copia exacta sino una imagen diferente generada desde otro ángulo”. Una sentencia restrictiva que, para muchos expertos del sector del arte, atenta directamente contra corrientes artísticas de largo recorrido como el “apropiacionismo”, pero que además, va en contra de la esencia del arte que, desde sus inicios, se ha basado -en parte- en la copia de la naturaleza y de modelos visuales preexistentes. Lo más grave del asunto es que esta sentencia ha surgido por una disputa entre empresas mercantiles y sus campañas publicitarias pero podría afectar al ámbito artístico si, demandas de este tipo, siguen proliferando y resolviéndose del mismo modo.