Tras el cierre de una nueva edición del Festival de festivales, celebrado entre el 14 y 25 de mayo; Cannes, una vez más, ha cumplido con todos los tópicos que se esperaba de este tipo de certámenes; desde los premios esperados y/o cantados, hasta las sorpresas y no menos las ausencias u olvidos.
En esta 67 edición, el jurado presidido por la cineasta Jane Campion (única mujer galardonada por el festival con la ya lejana El piano, 1993), seguidos de gente tan dispar como los directores Sofia Coppola (Lost in Traslation, 2003) y Nicolas Winding Refn (Drive, 2011), o los actores Willem Dafoe (Platoon, 1986), Gael García Bernal (Y tu mamá también, 2001) y la actriz Carole Bouquet (Ese oscuro objeto del deseo, 1977), entre otros; han decidido catapultar al altar de los dioses (pocos los elegidos, como siempre) al turco Nuri Bilge Celyan con la película Winter Sleep (sin duda, una de las favoritas, si bien, no la que más se esperaba como final ganadora) y la excentricidad que se recordará en los anales del festival, al otorgar el Premio del Jurado, ex aequo, al veterano Jean Luc Godard con su última película Adieu au language, uno de los padres de la Nouvelle Vague y reformador recalcitrante del cinematógrafo, que a sus 85 años obtiene por vez primera galardón en dicho festival compartiéndolo con el pipiolo Xavier Dolan de 25 primaveras con su quinto largometraje Mommy.
El Gran Premio del Jurado fue para la italiana Alice Rohrwacher por Le mereviglie; el de director para el estadounidense Bennett Miller por Foxcatcher una historia de deporte, amistad y complejos, con un sorprendente Steve Carell como protagonista; el de guion para el ruso Andrey Zvyagintsev por Leviathan, una crítica sin contemplaciones al abuso de poder y a la corrupción, y los de interpretación para Julianne Moore, por su caracterización de actriz descentrada y en pleno declive en Maps to the stars de David Cronenberg, y Thimoty Spall por Mr Turner de Mike Leigh, sin lugar a dudas uno de los favoritos desde que se proyectase la película al inicio del Festival. De igual manera, como suele ocurrir, los premios serán más o menos acertados, pero casi siempre repartidos; lo que no ha dejado indiferente a nadie es la ausencia absoluta del palmarés de la cinta japonesa Still the water de Naomi Kawase, película aplaudida por crítica y público asistente al certamen y que aparecía en todas las quinielas. Al igual que la última película de los hermanos Dardenne Deux jours, une nuit, que se vociferaba por la Croisette como la tercera palma de oro para los acaparadores hermanos, incluso para su actriz Marion Cotillard, otra de las favoritas en la categoría de actriz, ambos se fueron de vacío.