La galería Juana de Aizpuru realiza en su galería madrileña el primero de los homenajes, que sin duda serán muchos, a los 50 años de vida del Museo de Arte Abstracto de Cuenca y a su creador y gestor, el artista Fernando Zóbel. El museo se inauguraba en Las Casas Colgadas de Cuenca en 1966, que el Ayuntamiento alquiló a Zóbel por un precio simbólico, pero su historia empezaba unos años antes cuando Fernando Zóbel de Ayala y Montojo Torróntegui (Manila, Filipinas, 1924 – Roma, Italia 1984) empezó a buscar un lugar en España para concentrar su propia colección de pintura y crear un museo de pintura abstracta, algo inédito hasta ese momento. Su amigo Gerard Rueda le sugirió la ciudad de Cuenca, donde paulatinamente se fueron asentando algunos de los artistas más importantes de la abstracción española, entre ellos el propio Zóbel, Rueda, Saura y muchos otros. Fernando Zóbel fue sin duda un hombre singular, culto cosmopolita, algo muy extraño en una sociedad como la española en la década de los 60. Estudió en Harvard y, aunque su dedicación a los negocios era algo inevitable, tanto su vocación a la pintura como su cultura fueron lo que finalmente definió y orientó su vida.

El Museo de Cuenca fue el primero que se creó en España con criterios modernos, no solamente en la restauración y adecuación del edificio (obra de los arquitectos Fernando Barja y Francisco León Meler), sino en la museología, en la selección de los artistas y de la obra, en los criterios de dirección y mantenimiento del proyecto (por ejemplo en no aceptar donaciones “para evitar el peso de falsos compromisos”, como escribiría el propio Zóbel). A su muerte el artista, velando por la continuidad de su proyecto, lo donó, junto con su voluminosa biblioteca personal a la Fundación Juan March, que en la actualidad lo mantiene, vela y conserva. En esta aventura Zóbel contó con la ayuda de Gerardo Rueda, de Gustavo Torner y de los jóvenes artistas Jordi Teixidor y Jose Luis Yturralde, además de con el apoyo e ilusión de muchos otros artistas y aficionados. El museo convirtió a Cuenca en una ciudad ya diferente para siempre, punto de llegada de miles de turistas, intelectuales y artistas de todo el mundo y ha sido un ejemplo del buen hacer, pocas veces superado. Juana de Aizpuru tuvo una estrecha amistad con Zóbel y celebra este aniversario como un personal homenaje al artista y al amigo, con una pequeña selección de obras del propio Zóbel, de Rueda, de Torner, Yturralde y Jordi Teixidor, pintura abstracta de la mejor calidad, de unos artistas que supieron hacer historia además de arte.

(Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca: Fernando Zóbel. 50º Aniversario: 1966 – 2016, Galería Juana de Aizpuru, Madrid. Del 13 de septiembre al 22 de octubre de 2016)