Tras un largo paréntesis de 46 años, la Bienal de Bahía retoma sus intenciones de ofrecer un nuevo espacio para el arte contemporáneo brasileño, abriendo posibilidades para el diálogo en lugares alejados de las escenas dominantes de Sao Paulo y Río de Janeiro. En su tercera edición, la bienal se pregunta si todo es nordeste (É Tudo Nordeste?), y al hacerlo cuestiona la experiencia histórica y cultural del nordeste desde el punto de vista de Bahía, discutiendo la vigencia y caducidad de conceptos como regionalismo, determinismo, y la ocupación (física y mental) de territorios.
El proyecto curatorial dirigido por Marcelo Rezende -director del Museo de Arte Moderno de Bahía- pretende fomentar el debate sobre la construcción imaginaria de los espacios, y para ello se basa en elementos extraídos del Manifesto do Rio Negro do Naturalismo Integral realizado por Pierre Restany tras un viaje a Brasil en 1978 . Siguiendo ese texto, Nordeste no sólo se refiere a una región geográfica social y cultural de Brasil, sino que el término es aplicable a cualquier construcción relacionada con el concepto de Orientalismo definido por Edward Saïd.
La bienal se desarrollará a lo largo de un programa de 100 días, entre el 29 de mayo y el 7 de septiembre, y contará con exposiciones, performances, ciclos de cine, programas educativos, coloquios, debates y happenings. Entre todas las propuestas destaca la exposición inaugural Reenactment Exhibition, una experiencia que aúna nuevas creaciones con obras y documentos censurados en la Bienal de Bahía de 1968. Ese año, Bahía organizó la segunda edición de su Bienal de Arte Contemporáneo, una Bienal que sólo pudo durar dos días pues fue clausurada por el régimen militar. Ese año, 10 de las obras expuestas se consideraron “subversivas” y fueron censuradas, sus autores arrestados, y algunos de ellos torturados y obligados a exiliarse. De esta forma, además de convertirse en un nuevo espacio para la creación y la investigación artística, la bienal persigue rescatar una memoria, actualizando las intenciones de las primeras bienales de Bahía y adaptándolas a las nuevas preguntas y a la multiplicidad de perspectivas -entre ellas la “bahiana”- para tratar de debilitar los muros que delimitan los espacios.

Imagen: Cartel de la 3ª Bienal de Bahía, 2014.