Plantearse si el arte y el cine van unidos, en parte es plantearse si este es arte en sí. Cabría abordar los orígenes del cine para indagar si fue concebido como un arte tanto plástico como narrativo. Lo que podemos afirmar es la relación que ambas disciplinas establecen entre ellas. Arte y cine se han influido mutuamente, entablando relaciones entre los distintos campos. Si estableciéramos un recorrido cronológico, evolutivo, del cine, podríamos visualizar cómo desde el origen del cine figuras como los hermanos Lumière fueron influidas por artistas de distintas épocas, en el caso de los franceses por los impresionistas. De igual modo que Chaplin lo hizo con la vanguardia o Dalí con Hitchcock o Disney. Los nombres propios se entremezclan mediante las distintas colaboraciones o por la influencia que tuvieron los unos sobre los otros. Jean-Luc Godard y Andy Warhol o Yves Klein son otro claro ejemplo.

Arte y cine. 120 años de intercambios, la exposición de Caixa Forum, aborda esas relaciones mostrando obras del fondo de la fundación y de La Cinémathèque francaise y completándose con obras cedidas por otras muchas instituciones.

Desde el cortometraje de Dalí y Disney titulado Destino, hasta su colaboración con Hitchcock en Recuerda. Visconti con películas como El Gatopardo o Senso se inspiró en pintores de mediados del siglo XIX como Boldini o Hayez; Éric Rohmer hizo lo propio con David o Chardin. La Ricotta de Pasolini es un claro ejemplo de la inspiración del arte del renacimiento, de la pintura de Rosso Fiorentino o Jacopo da Pontormo. Goya y Solana inspiraron a Edgar Nevile igual que Vermeer o Zurbarán lo hicieron en Víctor Erice. El propio Kubrick se basó en la obra de Constable o Reynolds en su obra Barry Lyndon. La lista es inmensa, lo que pone de manifiesto la existencia esa estrecha relación entre el arte y el cine, tanto como su evolución natural como un tándem difícil de separar.

(Arte y cine. 120 años de intercambios, Caixa Forum Barcelona. Desde el 16 de diciembre hasta el 26 de marzo de 2017)