El 8 de octubre de este año se cumplirán veinte años desde que el Museo Thyssen Bornemisza abriera sus puertas en Madrid. Una inauguración en 1992 desde la que han transcurrido dos décadas en las que los fondos de la colección Thyssen se han exhibido en las salas permanentes, así como se han organizados exposiciones memorables, y de gran afluencia de público, como las de André Derain (1995), George Grosz (1997), Paul Klee (1998), Braque (2002), Gauguin (2005), Sargent y Sorolla (2007), Matisse (2009) o Antonio López (2011) entre otras. Muestras individuales y colectivas que, especialmente, han acercado al espectador a los maestros impresionistas y postimpresionistas aunque también ha habido lugar para los grandes clásicos, como Van Eyck o Cranach, así como para un sinfín de programas didácticos y actividades. Con todo ello el Thyssen se ha erigido en un pilar fundamental de las museografía madrileña, en una de las paradas imprescindibles del triángulo del arte y, aunque no ha estado exento en todo este tiempo de polémicas -como la de las obras en el Paseo del Prado donde se ubica este centro, o la permanencia de la colección y las negociaciones con el Ministerio de Cultura- la programación del museo ha sido siempre estable y bien recibida por sus visitantes. Para celebrar estas dos décadas de existencia el Thyssen ha diseñado una programación especial que incluye una exposición de Chagal (se inaugurá tras la de Berthe Morisot el 14 de febrero), otra muy esperada de Hopper, y una de Gauguin y lo exótico. Además los nacidos en 1992 podrán entrar gratis al museo, se celebrarán concursos, conferencias y mucho más.