El pintor español Álvaro Delgado ha fallecido a los 92 años en Madrid. Su trayectoria como retratista le encumbró como uno de los mejores pintores de los últimos años. Su pintura, entre el expresionismo y las formas figurativas, plasmó sus experiencias vitales, de protesta y rebelión desde la Guerra Civil hasta la dictadura franquista.

Los paisajes madrileños y asturianos -especialmente Navia, ciudad que le influye enormemente- y los bodegones conforman gran parte de su obra pero si por algo es reconocido, fue gracias al género del retrato y su renovación. Personalidades como Clarín, Unamuno, Don Juan Carlos I, Camilo José Cela entre muchos otros, quedaron retratados por Delgado.

Sus inicios como pintor se vieron obstaculizados por el estallido de la Guerra Civil y el rechazo de la Academia de San Fernando a su ingreso. A principios de los años cuarenta y de la mano de Benjamín Palencia, formaron la Escuela de Vallecas, interesados en el paisaje como símbolo de refugio. En 1945 decide formar parte de la Escuela de Madrid, periodo en el que expone por primera vez y cuya actividad política antifranquista se hace más patente. A partir de este momento, Delgado despunta como pintor, exponiendo en el Museo de Arte Moderno, trabajando en París, participando en la Bienal de Venecia y un largo etcétera de exposiciones internacionales.

En 1955 obtuvo el Gran Premio de pintura en la Bienal de Arte del Mediterráneo en Alejandría; en 1960 la Beca de la Fundación March; la Primera Medalla de dibujo en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Barcelona (1960); Gran Premio y Medalla de Oro del Grabado, por el retrato de Miguel de Unamuno; en 1962 participó en el I Certamen Nacional de Artes Plásticas donde obtuvo El Gran premio de dibujo entre muchos otros premios.