La historia del cuadro de La siesta, un retrato que Pablo Picasso hizo de su esposa Marie Thérese Walter, es larga y convulsa. En 2006, el que era entonces su propietario Steve Wynn, le propinaba un puñetazo accidentalmente y agujereaba el lienzo que había costado al magnate 139 millones dólares. Ahora, siete años después, la pieza luce restaurada y Wynn ha conseguido venderlo a otro millonario norteamericano, Steve Cohen, por 155 millones de dólares, 120 millones de euros. Una cifra que convierte a esta pieza en la más cara jamás vendida de Picasso, aunque todavía le quedan al malagueño unos cien millones para alcanzar a Los jugadores de cartas de Cézanne.

Imagen: Pablo Ruiz Picasso. La siesta, 1932.