El cine es considerado el séptimo arte, y el resto de disciplinas le preceden exclusivamente por ser más longevas; pero en su defensa se podría decir, entre otras muchas cosas, que en su corto siglo de historia sus creadores han desarrollado una producción tan prolífica, vanguardista y formal que nada tiene que envidiar al resto de soportes. Las imágenes actúan como ventanas a través de las que ejercer una especie de voyeurismo que convierte lo ajeno, en propio y adentra al espectador en un mundo de sentimientos, actitudes y filosofías de vida a los que posteriormente imitar o rechazar. Un medio creativo que innegablemente ha construido su trono en la historia de las artes visuales. Bonniers Konsthall se hace eco de esto con A Trip To the Moon. Before and After Film, una exposición en la que tanto la luna herida e indignada de Georges Méliès como la secuencia de Robert De Niro desafiando a su reflejo en Taxi Driver, sirven de inspiración. Los artistas Rosa Barba, Marco Brambilla, Douglas Gordon, Alex Reynolds, Lindsay Seers, Ryan Trecartin & Lizzie Fitch y Ming Wong son los encargados de compartir su mirada cinematográfica con el espectador a través de una diversidad de instalaciones, proyecciones, performance, grabaciones y creaciones interactivas que estarán expuestos hasta el 8 de abril.