Más de una década después de la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao el llamado “efecto Guggenheim” todavía perdura y es que se calcula que la construcción de este museo ha supuesto para la ciudad vasca un margen de beneficio aproximado de 200 millones de euros. Puede que sea por esto por lo que ahora el Ayuntamiento de Helsinki ha propuesto a la Fundación Guggenheim que construya una de sus sedes en la capital finlandesa. El director de la fundación Richard Armstrong ha acogido esta solicitud con satisfacción dado que uno de los objetivos de la misma es expandir sus colecciones por el mundo tal y como demuestran las cinco sedes que ya hay operativas en Nueva York, Venecia, Bilbao, Berlín y Abu Dhabi. Asimismo ha declarado que Helsinki debería tener un mayor protagonismo en la escena artística contemporánea y que podría ser el Guggenheim el que le diera esta visibilidad. Ahora sólo queda esperar y ver si el fenómeno se repite o si Helsinki se queda al margen tal y como les sucedió a los proyectos de Lituania, Taiwan, México o Brasil.