El LA MoCA (Los Angeles Museum of Contemporary Art) lleva más de dos años en caída libre, tratando de hacer frente, o de parchear al menos, los problemas económicos y de tipo conceptual que lo acechaban. Un momento crítico de ese derrumbe lo protagonizaron los artistas John Baldessari, Barbara Kruger, Ed Ruscha y Catherine Opie, cuando decidieron abandonar el patronato del museo en julio del 2012 debido a sus discrepancias con la dirección del mismo. Precisamente estos artistas, a excepción de Ed Ruscha, han decidido ahora regresar al patronato del LA MoCA, dándole una nueva oportunidad al centro.
Esta curiosa “vuelta a casa” tiene mucho que ver con el nombramiento, hace tan solo una semana, de Philippe Vergne como nuevo director del museo, quien promete un cambio de rumbo para el LA MoCA, que pasará por sanear sus cuentas y, sobre todo, su reputación. Opie ha querido hacer pública su confianza en Vergne, y su disposición para ayudarle en la ardua escalada que sigue a toda caída. Este espíritu optimista parece haber contagiado a todo el nuevo equipo, formado, entre otros, por el artista Mark Grotjahn – que ocupa la plaza vacante de Ruscha quien ha decidido incorporarse al patronato del San Francisco Museum of Modern Art – Kathi Cypres y Steven F.Roth. La apuesta pasa por un arte “fresco”, exposiciones de calidad, y apuestas novedosas. Un programa ambicioso y muy atractivo que lleva a preguntarse si de veras las segundas partes nunca pueden ser buenas. A modo de respuesta, Baldessari, al hacer público su regreso al LA MoCA, ha insistido en que solo existe un lugar para el nuevo museo tras los años de declive, y ese lugar está “arriba”. ¿Por qué no creerle?